Instalo sistemas de inteligencia artificial que captan clientes, los atienden a cualquier hora y se comen el trabajo repetitivo que hoy te ocupa las tardes. Funcionando en 14 días.
Soy Marc. En poco más de un minuto te cuento qué hago y qué pasa si reservas la llamada.
Da igual si acabamos montando un chatbot, un agente de voz o quince automatizaciones. Lo que compras es esto.
Ninguna consulta se queda sin respuesta, ni a las once de la noche ni en agosto. Y los que llegan por publicidad reciben contacto en menos de un minuto, cuando todavía están mirando el móvil.
Presupuestos, recordatorios, seguimientos, pasar datos de un sitio a otro. Todo lo que haces siempre igual deja de hacerse a mano y tu semana se despeja.
Tu equipo deja de hacer de centralita y de administrativo, y se dedica a lo que sí genera dinero: vender y atender bien al que ya ha entrado.
Cuatro fugas que no salen en ninguna cuenta de resultados, pero que están ahí todos los meses.
Llegan por web, WhatsApp e Instagram a la vez. Contestas cuando puedes, y para entonces ya han escrito a otros tres.
Cada llamada que suena y nadie coge es un presupuesto que se va. Nunca sabrás cuántos han sido.
Interesados que nunca llegan a reservar porque el proceso implica esperar, llamar y confirmar.
Copiar datos, mandar el mismo presupuesto, recordar citas. Trabajo que no vende y que se come tu semana.
En la llamada decidimos por dónde empezar. Casi nadie necesita las seis desde el primer día, y no te las voy a vender.
Responde con la información real de tu negocio, filtra a los curiosos y te pasa solo lo que merece tu tiempo.
Coge el teléfono cuando tú no puedes. Habla con naturalidad, resuelve dudas frecuentes y agenda la cita.
Todo lo que hoy haces a mano y siempre igual: presupuestos, recordatorios, seguimientos, facturas, informes.
Una página hecha para convertir, no para lucir. Rápida, clara y con un solo objetivo: que el visitante dé el paso.
Campañas en Instagram y Facebook con formularios que entran directos al CRM y reciben respuesta al momento.
Un sitio donde está todo: cada contacto, cada conversación y en qué punto está. Se acabaron las notas sueltas.
Mientras el dueño de esta inmobiliaria dormía, alguien preguntó por un piso. El sistema contestó, filtró, agendó la visita y dejó la ficha creada. Él se enteró desayunando.
Esto es lo que hace la diferencia: no es que la IA sea lista, es que no se va a casa.
Sin proyectos eternos ni reuniones que no llevan a ningún sitio. Tú me cuentas cómo trabajas y yo lo monto.
20 minutos. Vemos por dónde entran tus clientes, qué se pierde por el camino y cuánto te cuesta. Sales con el presupuesto cerrado. Si no veo recorrido, te lo digo.
Te enseño el flujo completo antes de tocar nada: qué se automatiza, qué pregunta el asistente y dónde acaba cada contacto.
Monto el sistema con tu información real y lo pruebo hasta que funciona como lo harías tú.
Lo activamos, te formo a ti y a tu equipo, y a partir de ahí reviso los resultados cada mes.
No importa el sector: importa que haya gente esperando respuesta y tareas que se repiten cada semana.
Cada ficha es un negocio real, con nombre y apellidos.
Aquí irá el próximo testimonio.
Puede ser el tuyo.
Aquí irá el próximo testimonio.
Puede ser el tuyo.
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Poner una cifra aquí sería inventármela. Cada empresa tiene un volumen, unas herramientas y unos procesos distintos, y presupuestar sin haberlos visto es faltarte al respeto. Lo que sí puedo decirte es cómo se estructura.
Diagnóstico, diseño del circuito, construcción, integración con lo que ya usas, pruebas y formación de tu equipo. Se paga una vez y el sistema es tuyo.
Alojamiento, revisión mensual de resultados reales, ajustes de lo que no está funcionando y soporte directo conmigo. Sin permanencia: si un mes no te aporta, lo paras.
El importe sale de la llamada de diagnóstico, y sale ese mismo día. No trabajo con propuestas que llegan una semana después ni con presupuestos que cambian sobre la marcha: lo que hablamos en esos 20 minutos es lo que pagas.
No. El chatbot es una pieza más. Hay clientes a los que lo que más les cambia la vida es la automatización de presupuestos, o el CRM ordenado, o las campañas que traen contactos. En la llamada miramos tu caso y empezamos por donde más se note.
No. Me adapto a lo que ya tienes: tu web, tu WhatsApp, tu calendario y tu CRM. Si no tienes CRM, te lo monto yo dentro del proyecto.
El asistente se presenta como asistente, sin engañar a nadie. Lo que sí nota tu cliente es que le contestan al momento y con la información correcta. Cuando la conversación se complica, te la pasa a ti.
Trabaja únicamente con la información que tú me das y tiene límites definidos: precios, condiciones y temas que no puede tocar. Reviso conversaciones reales todos los meses y ajusto lo que haga falta.
Nada. Tú me explicas cómo trabajas y yo lo monto. Lo único que verás es un panel donde consultar contactos y citas, y te enseño a usarlo el día de la puesta en marcha.
Desde el primer día no se queda nada sin atender. El efecto en facturación depende de tu volumen: en la llamada hacemos el cálculo con tus números, no con promesas.
Trabajo en remoto, así que la distancia no es un problema: monto sistemas para empresas de cualquier punto de España y del extranjero. Todo se hace por videollamada, y si coincidimos cerca y prefieres vernos en persona, encantado.
20 minutos por videollamada. Vemos qué se puede automatizar en tu negocio, qué te ahorraría y cuánto costaría. Sales con el presupuesto cerrado ese mismo día, no con una propuesta pendiente.
Recibirás confirmación y recordatorio automáticos por email, con el enlace de Google Meet.
Te escribo en menos de 24 horas laborables para cuadrar la llamada.